martes, 7 de septiembre de 2010

Pautas para preparar y rendir un examen escrito

A) Preparación previa al examen
1. Leer los textos con suma atención. Volver hacia atrás (releer) si algún concepto no fue entendido. En caso de ser necesario, recurrir a un diccionario o a alguna otra fuente.
2. No se debe estudiar únicamente de los apuntes de clase ni de resúmenes, y menos aun de los de un compañero. Debe estudiarse de la bibliografía indicada, puesto que los apuntes y resúmenes son solo una parte del proceso de estudio.
3. Si se busca información adicional en la web, siempre conviene chequear con otras fuentes el contenido obtenido. No todo lo que en ella circula es de origen confiable en términos académicos.

B) Durante el examen
1. El parcial debe escribirse en negro o azul. Los demás colores se utilizan para la corrección del docente.
2. Al inicio del examen deben colocarse ciertos datos en la primera hoja: apellido, nombre, comisión, docente, nombre de la materia, nº de parcial, tema, fecha. Esta información debe diferenciarse del resto del escrito.
3. Leer atentamente las consignas. Prestar atención a los verbos introductorios como desarrollar, explicar, comparar, resumir, etc. No son sinónimos, cada uno de ellos supone un tipo de respuesta diferente.
4. Numerar las páginas entregadas, por ejemplo: 1/3, 2/3, 3/3. Si es posible, abrocharlas.
5. Responder solo lo que la pregunta solicita. No responder por “nombre del autor”, es decir, no escribir, por ejemplo, todo lo que se sabe de Umberto Eco, sino limitarse a lo solicitado en la consigna. Si la respuesta no contiene lo solicitado, por más que el contenido sea correcto se podrá considerar la respuesta como “no pertinente”.
6. No utilizar abreviaturas, salvo las que estén convencionalizadas, como por ejemplo, etc.
7. No responder solo con gráficos, cuadros sinópticos o flechas. Estos no reemplazan al texto, simplemente lo ilustran.
8. Cada respuesta es un texto autónomo, es decir, debe poder leerse y comprenderse fuera del contexto parcial. No debe necesitar su consigna para entenderse.
9. Las respuestas deben tener una estructura mínima: introducción, desarrollo y conclusión.
10. Cuidar la sintaxis, la ortografía y la puntuación. Se recomienda construir oraciones breves para obtener mayor claridad ya que permiten organizar mejor el texto.
11. Respetar el uso de las mayúsculas.
12. La prolijidad y la legibilidad garantizan una buena comunicación y por lo tanto un buen parcial. Constituyen la “carta de presentación” del estudiante universitario.

C) Después del parcial
1. Recordar siempre cuándo se cursó la materia y con qué docente.

sábado, 4 de septiembre de 2010

TRABAJO PRACTICO Nro. 2

Capítulo 3

Responder las siguientes preguntas con una extensión de 15 o 20 líneas como máximo para cada respuesta.

c. ¿Por qué Bajtín definirá a esta cuestión (“Las diversas esferas de la actividad humana están todas relacionadas con el uso de la lengua”) como géneros discursivos y por qué, desde el título, la presenta como una problemática?
d. ¿Cuáles son los parámetros que tiene en cuenta Bajtín para caracterizar los géneros?

Capítulo 5: El problema de los géneros discursivos
Planteamiento del problema y definición de los géneros
Las diversas esferas de la actividad humana están todas relacionadas con el uso de la lengua. Por eso está claro que el carácter y las formas de este uso son tan variados como aquellas esferas […]. El uso de la lengua lleva a cabo en forma de enunciados (orales y escritos) concretos y singulares que pertenecen a los participantes de una u otra esfera de la praxis humana. Estos enunciados reflejan las condiciones específicas y el objeto de cada una de las esferas no sólo por su contenido (temático) y por su estilo verbal, o sea, por la selección de los recursos léxicos, fraseológicos y gramaticales de la lengua, sino, ante todo, por su composición o estructuración. Los tres momentos mencionados –el contenido temático, el estilo y la composición- están vinculados indisolublemente en la totalidad del enunciado y se determinan, de un modo semejante, por la especificidad de una esfera dada de comunicación. Cada enunciado separado es, por supuesto, individual, pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados, a los que denominamos géneros discursivos.
La riqueza y diversidad de los géneros discursivos es inmensa, porque las posibilidades de la actividad humana son inagotables y porque en cada esfera de la praxis existe todo un repertorio de géneros discursivos que se diferencia y crece a medida de que se desarrolla y se complica la esfera misma. Además, hay que poner de relieve una extrema heterogeneidad de los géneros discursivos (orales y escritos). Efectivamente, vamos a incluir en ellos tanto las breves réplicas de un diálogo cotidiano (tomando en cuenta que es muy grande la diversidad de los tipos del diálogo cotidiano según el tema, situación, número de participantes, etc.) como un relato (relación) cotidiano, tanto una carta (en todas sus diferentes formas) como una orden militar, breve y estandarizada; asimismo, allí entrarían un decreto extenso y detallado, el repertorio bastante variado de los oficios burocráticos (formulados generalmente de acuerdo a un estándar), todo un universo de declaraciones públicas (en un sentido amplio: las sociales, las políticas); pero además tendremos que incluir las múltiples manifestaciones científicas, así como todos los géneros literarios (desde un dicho hasta una novela en varios tomos). Podría parecer que la diversidad de los géneros discursivos es tan grande que no hay ni puede haber un solo enfoque para su estudio, porque desde un mismo ángulo se estudiarían fenómenos heterogéneos […] Se podría creer que la diversidad funcional convierte los rasgos comunes de los géneros discursivos en algo abstracto y vacío de significado. Probablemente con esto se explica el hecho de que el problema general de los géneros discursivos jamás se haya planteado. Se han estudiado, particularmente los géneros literarios. Pero desde la antigüedad clásica hasta nuestros días estos géneros se han examinado dentro de su especificidad literaria y artística, en relación con sus diferencias dentro de los límites de lo literario, y no como determinados tipos de enunciados que se distinguen de otros tipos pero que tienen naturaleza verbal (lingüística) común. El problema lingüístico en general del enunciado y de sus tipos casi no se ha tomado en cuenta. A partir de la antigüedad se ha estudiado también géneros retóricos […]; en este campo ya se ha prestado mayor atención a la naturaleza verbal de estos géneros en cuanto enunciados, a tales momentos como, por ejemplo, la actitud con respecto al oyente y su influencia en el enunciado, a la conclusión verbal específica del enunciado […]. Pero allí también la especificidad de los géneros retóricos (judiciales, políticos) encubría su naturaleza lingüística común. Se han estudiado por fin los géneros discursivos, y además, precisamente desde el punto de vista de la lingüística general […]. Pero aquellos estudios tampoco han podido conducir a una definición correcta de la naturaleza lingüística común del enunciado, porque esta definición se limitó a la especificidad del habla cotidiana. […]
Una noción clara acerca de la naturaleza del enunciado en general y de las particularidades de diversos tipos de enunciados, tanto primarios como secundarios, o sea, de diferentes géneros discursivos, es necesaria, según nuestra opinión, en cualquier orientación específica del enunciado. […]

Bajtín, Mijaíl (2008) [1979] “El problema de los géneros discursivos”, en: Estética de la creación verbal, Buenos Aires, Siglo XXI, pp.245-248.